Noviembre 2017

COMBATIR LAS CANAS, DE LA RAÍZ A LA PUNTA

Tratamiento de las discromías hipocrómicas.

La tonalidad del pelo está dada por la melanina, pigmento responsable del color de la piel y de los ojos. Es por eso que la presencia de canas y las enfermedades despigmentantes, como el vitíligo, se relacionan con la disminución o ausencia de este pigmento. El cambio de color del cabello ocurre cuando la melanina deja de producirse en la raíz del pelo, y nuevos cabellos crecen en la zona sin pigmento debido a la muerte de las células madre, situadas en la base de los folículos pilosos que dan lugar a los melanocitos.

Si bien la aparición de la canicie se debe a múltiples causas, como déficit vitamínico alimentario, stress, problemas hormonales, o modificaciones fisiológicas o seniles, se sabe actualmente que las canas están asociadas, independientemente de su origen, a los genes Bcl2 y Bcl-w. El papel del peróxido de hidrógeno en la aparición de las canas Científicos de la Federation of American Societies for Experimental Biology (FASEB) han descubierto asimismo que en este proceso de despigmentación tiene un rol fundamental el peróxido de hidrógeno. Los investigadores observaron cantidades significativas de este compuesto químico en cultivos de células de folículos pilosos humanos, a causa de una reducción de la enzima catalasa, que lo transforma en agua y oxígeno. Comprobaron incluso que el cabello no puede repararse del daño causado por el peróxido de hidrógeno, debido a los bajos niveles de las enzimas MSR A y B que realizan esta función. Se ha comprobado además que la combinación de niveles altos de peróxido de hidrógeno y bajos de MSR A y B inhiben la formación de la enzima tirosinasa que conduce a la producción de melanina en los folículos pilosos, por lo que resulta elemental combinar en el tratamiento de las mismas un antioxidante con eficacia demostrada y un estimulante de la melanogénesis.

 

A cualquier edad, las células del cabello producen cierta cantidad de peróxido de hidrógeno (H2O2). Sin embargo, en la gente joven, este compuesto químico se descompone rápidamente en dos elementos inofensivos - hidrógeno y oxígeno - por acción de la enzima catalasa, que existe en todas las células del cuerpo.

A medida que envejecemos, las células del cabello producen menos catalasa y, por lo tanto, menos peróxido de hidrógeno es transformado en hidrógeno y oxígeno. Al permanecer más tiempo sin descomponerse, el peróxido ejerce un efecto más profundo en la decoloración del cabello.

Otra enzima - sulfóxido reductasa metionina A y B (MSR A y B) - ayuda a que los folículos del cabello reparen el daño causado por el peróxido de hidrógeno. Pero, a medida que envejecemos, el nivel de esta enzima sufre un declive y deja de controlar el daño causado por el peróxido.

La combinación de niveles más altos de peróxido de hidrógeno y niveles más bajos de MSR A y B dificulta la producción de la enzima tirosinasa, que facilita la transferencia de la melanina a las raíces del cabello.

Cuando el peróxido se acumula, la melanina no funciona.

Al principio, este proceso le quita algo de color al cabello, que cobra una apariencia grisácea. Con el tiempo, a medida que el nivel de catalasa se mantiene en declive y el del peróxido sigue en alza, el gris se convierte en blanco.

Según la Academia de Dermatología, las canas están presentes en más de la mitad de la población mundial mayor de 45 años, y aparecen más tempranamente en individuos caucásicos y orientales que en los de fenotipo negro. Los primeros indicios de canicie suelen darse entre los 30 y los 40 años, y en torno a los 50 las canas llegan a abarcar la mitad del cabello.

Una terapia que combina antioxidantes, de eficacia demostrada, con un estimulante de la melanogénesis para restablecer el color del cabello sin necesidad de tinturas.

 

 

 

 

La genética también cumple un rol en el pelo canoso. Algunas personas nacen sin algunas de las enzimas mencionadas, y entonces su pelo encanece temprano. De

todas formas, es normal que el primer pelo cano aparezca en la juventud, y la mayoría de las personas empieza a encanecer luego de los 20 o 30 años. En el otro extremo, hay personas que superan los 50 años sin ninguna cana. Esto se debe a que el ciclo del pelo varía según la persona.

Algunos estudios observan cierta relación entre el aumento del estrés y la aparición de pelos canos. Sin embargo, es difícil encontrar una explicación. Se cree que los efectos del estrés aumentan los signos de inflamación, lo que podría llegar a desembocar en más peróxido de hidrógeno en las células.

 

Antiguamente las canas se atribuían a sabiduría y conocimiento. Hoy, esta creencia dista mucho de la realidad, motivo por el cual cada vez son más los pacientes que buscan una solución para estas hipocromías, como evidencian las estadísticas actuales. La terapéutica recomendada para la canicie propone un innovador y efectivo protocolo que incluye una sesión de mesoterapia semanal en consultorio, complementada con una loción de aplicación diaria y el consumo de antioxidantes por vía oral como apoyo domiciliario. En dicha propuesta terapéutica se combinan los siguientes principios activos: ginkgo biloba, diguanosin tetrafosfato y acetil hexapéptido, este último, un péptido biomimético utilizado como cosmecéutico, que estimula la síntesis de melanina, favorece la transferencia de este pigmento desde los melanocitos hasta los queratinocitos, y aumenta la cantidad de melanocitos en el bulbo capilar. 

 

Existen alimentos y sustancias cuya ingesta ayuda a evitar - o, por lo menos, a retrasar - la aparición de canas. Uno de ellos es el té. Todos los tés contienen altas cantidades de sílice, un mineral que se encarga de mantener el vigor y el color natural del cabello. Otra infusión recomendada es la cola de caballo, uno de los mejores diuréticos disponibles.

Como el té, esta sustancia contiene altas cantidades de sílice. El diente de león y el cardo mariano son plantas que ayudan a mantener fuerte y en perfecto estado nuestro cabello, ya que ambas se caracterízan por contener altas dosis de hierro.

Pero no sólo las infusiones sirven para mantener una buena salud capilar y evitar las canas. Existen alimentos que también promueven este fin, entre los cuales son posibles destacar: los cereales integrales, que aportan altas cantidades de vitaminas del tipo B; la levadura de cerveza; las legumbres y los frutos secos, entre otras opciones. El cinc y el cobre son otros minerales fundamentales para mantener el cabello en perfectas condiciones. Estos nutrientes aparecen en altas cantidades en alimentos como pescados y mariscos.



Octubre 2017

QUÉ ES Y COMO TRATAR LA ONICOMICOSIS

Infecciones en las uñas.

La uña es una estructura anexa de la piel localizada en las regiones distales (alejadas del centro) de los miembros. Está formada principalmente por células muertas endurecidas, las cuales contienen queratina, una proteína fibrosa que el cuerpo produce de manera natural. El mayor aporte de estas células muertas proviene de los huesos.

El ritmo de crecimiento de las uñas varía de un dedo a otro y de una persona a otra. Crecen a una velocidad promedio de 0,1 milímetro por día (un centímetro cada 100 días o unos cuatro milímetros al mes). Las uñas de las manos lo hacen cuatro veces más rápido que las de los pies: tardan de tres a seis meses en volver a crecer completamente, mientras que las uñas de los pies demoran de 12 a 18 meses. El ritmo exacto depende de la edad, la estación del año, la cantidad de calcio, los ejercicios practicados y factores hereditarios.

 

ANATOMÍA DE LA UÑA:

  • Matriz o raíz: es donde se origina la uña, situada bajo la piel en su parte inferior.
  • Eponiquio: es la estrecha franja del pliegue de la piel que parece terminar en la base del cuerpo ungueal. A veces se lo llama cutícula.
  • Paronniquio: es la estrecha franja del pliegue de la piel a los lados de la uña.
  • Hiponiquio: es el tejido ubicado debajo del borde libre de la uña. Constituye un sello impermeable que protege el lecho ungueal de las infecciones.
  • Cuerpo ungueal: es la estructura córnea que normalmente se conoce como uña, la porción dura y translúcida compuesta de queratina.
  • Lecho ungueal: es el tejido conectivo adherente que se encuentra debajo de la uña y conecta con el dedo.
  • Lúnula: es la parte blanquecina en forma de medialuna que se observa casi siempre en la base del cuerpo ungueal. No es visible en todos los dedos. La lúnula es el final de la matriz y, por lo tanto, constituye la parte visible de la uña viva. El resto del cuerpo ungueal se compone de células muertas.

 

 

Onicomicosis se llama la enfermedad más común de las uñas, la infección por hongos, también conocida como onicomicosis dermatofítica o “tiña de las uñas”.  Esta condición, que puede presentarse tanto en los pies como en las manos, afecta a entre el 3 y el 5 por ciento de la población adulta a nivel mundial.

Las micosis que más frecuentemente afectan las uñas son provocadas por levaduras denominadas dermatofitos, altamente contagiosas. Es muy frecuente que los dedos vecinos al afectado también se infecten, así como los de otras personas, ya que si los elementos de higiene ungueal (tijeras cuticulares, tijeras para uñas,

cortaúñas y limas) se comparten, pueden transportar hongos, bacterias o virus.

 

La historia familiar, el aumento de la edad, un estado de salud delicado, la diabetes, un clima cálido, la participación en actividades de gimnasio, la inmunosupresión (un sistema inmunológico débil por VIH o inducido por drogas) y el uso frecuente de calzado oclusivo están entre los factores de riesgo de la onicomicosis.

Onicomicosis se llama la enfermedad más común de las uñas, la infección por hongos, también conocida como onicomicosis dermatofítica o “tiña de las uñas”. 

Con terapias tradicionales, suele reaparecer después de haber sido curada. Con el tratamiento láser, hasta el momento, se logra erradicar el hongo por completo, sin dañar el tejido circundante.

Esta condición, que puede presentarse tanto en los pies como en las manos, afecta a entre el 3 y el 5 por ciento de la población adulta a nivel mundial.

 

 

 

 

La micosis hace que las uñas se vuelvan más gruesas, cambien de forma y color, pierdan dureza, se astillen y adquieran una curvatura que molesta al calzarse y es muy antiestética.

Durante el proceso infeccioso, algunos pacientes presentan lesiones micóticas en la piel circundante a las uñas, las mismas pueden tratarse con láser, terapia tópica o ambas inclusive. En otros casos, simplemente se trata de excesiva resequedad a

causa del uso de talcos y productos para combatir la humedad en la zona y puede resolverse mejorando la hidratación.

 

En el esquema, pueden verse los principales hongos dermatofitos y su ubicación preferencial en la uña afectada.

El tratamiento clásico para los hongos de manos y pies combina uno tópico (ácido undecenoico, azoles y a veces alilaminas, sobre la uña) y uno de tipo oral antifúngico. La terapia tópica puede durar de ocho a 12 meses en las uñas de los pies, y de seis a ocho en las uñas de las manos. Ese es el tiempo que necesita una uña para regenerarse en su totalidad, en caso de que la infección haya colonizado todo el lecho ungueal.

Los métodos quirúrgicos de eliminación total o parcial de la uña se desaconsejan por posibles problemas posteriores, como la afectación del crecimiento normal de la uña y, por lo tanto, el desarrollo de una uña con mayor predisposición a la infección fúngica y con tendencia a la reinfección, además del efecto antiestético que producen.

La avulsión, abrasión o desbridado de la uña por oclusión, mediante métodos químicos indoloros con urea, junto con la aplicación de antifúngicos tópicos, se reserva para uñas distróficas y para pacientes con contraindicación a tratamientos con antifúngicos orales.

Los medicamentos tópicos y orales antimicóticos, solos o combinados, son tratamientos de larga duración.

 

La clave está en eliminar el hongo por calor sin dañar el tejido circundante. Así nació el tratamiento láser para la onicomicosis.

Es el mejor para los casos iniciales, y el único disponible para los recidivantes o refractarios a las terapias tradicionales. También está indicado para pacientes que no pueden recibir tratamientos medicamentosos como, por ejemplo, los que padecen insuficiencia hepática.

El procedimiento se efectúa con un láser de 1064 nanómetros de pulso largo, que transmite energía lumínica a través de la uña y, producto del intenso calor aplicado al lecho ungueal, erradica totalmente el hongo. El calentamiento que produce el haz láser es lento y paulatino, por lo cual no daña la matriz de la uña ni la piel. Así, la uña vuelve a crecer normalmente sin presentar ningún efecto secundario. No requiere anestesia, antibióticos ni analgésicos postoperatorios.

Bastan cuatro sesiones –con una semana de separación entre cada una para completar el tratamiento. 



Octubre 2017

ADIPOFILL™

Una lipoinyección, sin la inyección.

Con la edad, aparecen las arrugas, las imperfecciones y las manchas. Algunos intentan revertir estos procesos con cirugías u otras alternativas invasivas, mientras que otras personas, aunque con intenciones de mejorar su apariencia, no toman ninguna medida, asustadas por las opciones quirúrgicas.

Sin embargo, en los últimos años, se popularizaron las técnicas no invasivas o mínimamente invasivas, como el ácido hialurónico, las inyecciones de grasa autóloga y los activos que producen efectos parecidos al Botox (en inglés, se los denomina “Botox-like”).

Dentro de esta tendencia apareció Adipofill™, un activo que se puede agregar a cremas o hidratantes y que genera resultados parecidos a los de las lipoinyecciones, o lipofillings. En estos últimos tratamientos, se inyecta la grasa del mismo paciente al área tratada, restituyéndole su volumen original.

Sin embargo, a través de Adipofill™, no son necesarias las inyecciones o las intervenciones quirúrgicas.

 

Al envejecer, el rostro atraviesa profundos cambios: envejecen las células, que sufren la progresiva disfunción de su metabolismo; la cutis pierde elasticidad, y aparecen las manchas, las arrugas y la rosacea; y hay una pérdida del tejido adiposo, al disminuir la cantidad y el tamaño de los adipocitos.

En un rostro joven, los compartimentos grasos se encuentran llenos, mientras que en uno envejecido, estos compartimentos están desinflados.

Adipofill™ contrarresta esta pérdida de grasa. Compuesto por agua, ornitina, fosfolípidos, glicolípidos y propilenglicol, incluye el amino ácido y activo L-ortinina, encapsulado y transportado por ionosomas. Éstos, revestidos de polisacáridos, comportan un eficaz “sistema de entrega” para el L-ortinina y tienen la virtud de dirigirse directamente hacia los adipocitos.

Adipofill™ es un ejemplo del concepto de hormesis. El vocablo remite al griego “hormeticos”, que significa “estimulación”, y efectivamente consiste en estimular y exponer al cuerpo a una dosis baja de, por ejemplo, una toxina o contaminante.

Idealmente, como la dosis es baja, el efecto será contrario al de una dosis alta, y por lo tanto el cuerpo muestra una reacción adaptativa y homeostática, promoviendo un efecto curativo.

 

En la lipohormesis, el tejido adiposo sufre estrés, lo que estimula la expansión del tejido a través de la activación del factor 1 inducible por hipoxia (HIF1A, por sus siglas en inglés). En circunstancias normales, ante un aumento del tejido graso, algunas áreas pueden sufrir hipoxia, y es en estos casos cuando las células activan el HIF1A, para expandir el tejido graso y compensar la falta de oxígeno. Del mismo modo, en el caso de Adipofill™, la proteína HIF1A impulsa el anabolismo de los adipocitos, previene que los ácidos grasos salgan de los adipocitos y promueve el crecimiento del tejido adiposo, disparando un efecto rejuvenecedor.

 

Cada vez con más frecuencia, aparecen en el mercado productos novedosos que logran los efectos embellecedores de las mejores cirugías, pero sin intervenciones quirúrgicas. Adipofill™ es un activo que sirve para rellenar, suavizar y rejuvenecer la piel. Se puede agregar a cremas o hidratantes y genera resultados parecidos a los de las lipoinyecciones, o lipofillings.

 

 

 

 

Esto sucede porque dicha proteína favorece la adipogénesis, que es la conversión de los preadipocitos en adipocitos; la activación de la lipogénesis, que es la síntesis de los ácidos grasos; y la inhibición de la lipólisis, que es la transformación de los lípidos en ácidos grasos.

 

Las arrugas más difíciles de disminuir, y también las más visibles en el rostro y delatoras del envejecimiento, son los surcos nasogenianos. Adipofill matiza y suaviza estos surcos, y le devuelve al rostro un aspecto más joven.

La compañía de cosméticos Lucas Meyer, responsable de Adipofill™, llevó a cabo un experimento para comprobar la utilidad de su producto en el tratamiento de estas complicadas arrugas. Para el estudio, fueron reunidas veinte voluntarias entre los 40 y 60 años y con surcos nasogenianos. A cada participante se le aplicó, en una mitad del rostro, una crema con 2 por ciento Adipofill, y en la otra, un placebo. Se midieron la profundidad y aspereza de las arrugas antes de aplicar la crema y a los 30 días. Por otro lado, un dermatólogo examinó la suavidad del rostro antes de aplicar la crema, a los 30 y a los 60 días. Además, en el día 60, las voluntarias evaluaron el progreso que habían (o no habían) percibido.

Los resultados fueron contundentes: A los 30 días, en la mayoría de los casos, disminuyeron la profundidad de las arrugas y la aspereza de la superficie del rostro expuesto al Adipofill™, mientras que la superficie expuesta al placebo no solo no mostró una disminución sino que, por lo contrario, empeoró en ambos puntos. El estudio estimó una reducción del 37,6 por ciento, para las arrugas, y del 27,5 por ciento, para la aspereza. En cuanto a la suavidad del rostro, las superficies tratadas con Adipofill™ mejoraron notablemente, e incluso se observó un progreso sustancial entre los días 30 y 60, mientras que la superficie tratada con el placebo registró resultados mucho menores. En total, el 85 por ciento de las voluntarias mostraron una mejora, y en tales casos, Adipofill redujo los surcos nasogenianos en solamente un mes.

Al tener que evaluar las mismas pacientes la performance del activo, las respuestas fueron decididamente positivas: el 90 por ciento advirtió que su piel lucía más suave, más firme y menos cansada; el 80 por ciento notó que su piel parecía más rellena; el 75 por ciento, que su piel se veía más estirada; y el 70 por ciento, que el contorno de sus labios era más suave.



Septiembre 2017

FOSFATIDICOLINA: REMODELAR EL CONTORNO CORPORAL

La importancia de su procedencia.

La fosfatidilcolina es un nutriente muy usado en estética, gracias a su probada eficacia en la eliminación de depósitos de adiposidad localizada.

Sin embargo, la única manera de que el paciente obtenga resultados buenos y seguros es con el debido conocimiento de su médico especialista en estética acerca tanto de los mecanismos de acción y técnicas de aplicación, como de la procedencia del producto. Para el profesional, es fundamental contar con las herramientas necesarias para ejercer su profesión sin riesgos.

Esta sustancia es un fosfolípido de membrana (el más importante de los mamíferos), que forma parte de las lipoproteínas y es el componente mayoritario de las membranas celulares.

Activa la enzima lecitina-colesterol aciltransferasa; interviene en la estructuración e integridad de membranas y organelas, así como en el transporte celular; y regula la homeostasis lipídica, aumentando el transporte reverso del colesterol, activando las lipasas e inhibiendo la acumulación de colesterol en los tejidos.

La fosfolipasa D hidroliza la fosfatidilcolina y genera así ácido fosfatídico (apolar) y colina (polar). El ácido fosfatídico interviene en la activación de la vía lipolítica (relativa a la transformación de lípidos en ácidos grasos y glicerol) responsable de la reducción de la adiposidad localizada.

 

La fosfatidilcolina está especialmente indicada para la profilaxis y el tratamiento de la embolia grasa del paciente politraumatizado.

Dado su carácter anfipático, penetra en el adipocito. En el citoplasma, la hidrólisis de la fosfatidilcolina por la fosfolipasa D genera ácido fosfatídico, que llevaría a la activación de la proteincinasa C (PKC). Esta última activa la translocación de la lipasa sensible a hormonas (LSH), desde el citoplasma del adipocito hasta la vacuola que contiene los triglicéridos. Así, la LSH hidroliza los triglicéridos en ácidos grasos y glicerol, que serán posteriormente utilizados en otras vías metabólicas o eliminados en pequeñas cantidades por el sistema urinario.

A su vez, esta sustancia genera la activación de receptores específicos de membrana y la destrucción de los adipocitos. Este último proceso se desencadena por la activación de la vía de la inflamación (fosfolipasa D o factor de necrosis tumoral alfa, [TNF-α]), o por una acción irritante directa de la fosfatidilcolina sobre los

adipocitos.

La fosfatidilcolina es un nutriente muy usado en estética, gracias a su probada eficacia en la eliminación de depósitos de adiposidad localizada.

Este nutriente tiene probada efectividad en la disolución de la adiposidad localizada. Sin embargo, es fundamental elegir correctamente el laboratorio que lo produce a fin de emplearlo con seguridad y obtener los mejores resultados.

 

 

 

 

 

El tratamiento con fosfatidilcolina tiene algunas contraindicaciones absolutas: niños, embarazadas, lactantes y diabéticos con microangiopatía. Las contraindicaciones relativas son las enfermedades renales, reumáticas (especialmente colagenosis y síndrome de anticuerpos antifosfolípidos) y crónicas, la obesidad androide, la resistencia insulínica (incluido el síndrome de ovarios poliquísticos) y enfermedades infecciosas crónicas.

 

Las evaluaciones se efectuaron en seis pacientes, cuya obesidad se localizaba en áreas distintas: dos en la región trocantérea, otro en flancos, otro en brazos y dos más en abdomen.

Se emplearon dos tipos de ampolla de fosfatidilcolina, una de procedencia extranjera (tipo A) y otra elaborada como fórmula magistral por una prestigiosa farmacia de la Ciudad de Buenos Aires (tipo B).

Cada paciente fue tratado con 5 centímetros cúbicos de fosfatidilcolina: 2,5 de la tipo A en una hemirregión, y 2,5 de la tipo B en la otra. Se hizo una sesión cada siete días durante seis semanas. La técnica de aplicación fue hipodérmica.

Antes y después del tratamiento, se les realizó a los pacientes un registro iconográfico y una ecografía del panículo adiposo, además de medírseles la zona a tratar.

 

Con la ampolla A (procedente de un laboratorio extranjero), se logró sólo el 55 por ciento de los resultados obtenidos con la ampolla B.

 

Por ello, se concluye que, al utilizar el mismo principio activo en un mismo paciente con la misma técnica, se pueden obtener resultados significativamente diferentes si no se efectúa una selección correcta respecto a la calidad, seguridad y garantía otorgadas por el laboratorio que prepara los productos aplicados y/o indicados a los pacientes.